La Antroposofía como Fundamento
La Antroposofía, cuyo nombre significa literalmente "sabiduría del ser humano", es la ciencia espiritual desarrollada por Rudolf Steiner a principios del siglo XX. No se trata de una religión ni de una filosofía especulativa, sino de un camino de conocimiento que busca aplicar al mundo espiritual el mismo rigor que la ciencia natural aplica al mundo físico.
Para la Antroposofía, el ser humano no es únicamente un organismo biológico, sino una entidad compleja compuesta por varios cuerpos o principios constitutivos. Esta comprensión multidimensional del ser humano constituye la base sobre la cual se construye toda la pedagogía Waldorf y, en particular, la comprensión de los temperamentos.
"La verdadera educación consiste en comprender qué fuerzas quieren manifestarse en el niño y crear las condiciones para que puedan hacerlo. El maestro no moldea al niño según un ideal exterior, sino que ayuda a que su ser interior encuentre su expresión."
— Rudolf Steiner, La Educación del NiñoLos Cuatro Cuerpos Constitutivos
Según la visión antroposófica, el ser humano está compuesto por cuatro principios o cuerpos que se interpenetran y trabajan conjuntamente. La forma particular en que estos cuerpos se relacionan entre sí determina el temperamento predominante de cada individuo.
Cuerpo Físico
Compartido con el reino mineral, es la estructura material visible y tangible. Cuando predomina sobre los demás, produce el temperamento melancólico, que experimenta el peso de la materia.
Cuerpo Etérico
Principio vital compartido con las plantas, responsable del crecimiento y la regeneración. Su predominio genera el temperamento flemático, con su vitalidad serena y constante.
Cuerpo Astral
Portador de sensaciones y emociones, compartido con los animales. Cuando domina, produce el temperamento sanguíneo, siempre moviéndose entre impresiones.
El Yo
Núcleo espiritual exclusivamente humano, centro de la autoconsciencia y la voluntad. Su predominio caracteriza al temperamento colérico, que busca imponerse al mundo.
El Temperamento como Puerta de Entrada
En la pedagogía Waldorf, el temperamento no se considera una limitación ni una etiqueta fija. Es, más bien, la puerta de entrada al mundo interior del niño. Cada temperamento representa una forma válida y necesaria de ser humano, con sus fortalezas particulares y sus desafíos específicos.
El maestro Waldorf no trabaja contra el temperamento del niño, sino con él y a través de él. Comprende que el niño colérico necesita obstáculos dignos de su fuerza, que el sanguíneo requiere variedad e interés genuino, que el melancólico busca profundidad y significado, y que el flemático florece con ritmo y repetición amorosa.
"No debemos querer cambiar el temperamento del niño. El colérico no debe volverse flemático, ni el melancólico sanguíneo. Nuestra tarea es trabajar con el temperamento de tal manera que se convierta en un instrumento adecuado para la vida."
— Rudolf Steiner, Conferencias sobre PedagogíaSeptenios y Desarrollo del Temperamento
La Antroposofía concibe el desarrollo humano en ciclos de siete años, llamados septenios. En cada septenio, predominan diferentes fuerzas formativas, y el temperamento se manifiesta de manera distinta según la etapa de desarrollo del niño.