Naturaleza del Flemático
El temperamento flemático es como un lago de montaña: sereno en su superficie, profundo en su interior, reflejando fielmente el cielo mientras mantiene sus propios misterios ocultos. El niño flemático se mueve por el mundo con una calma que puede parecer indiferencia pero que en realidad es una forma profunda de presencia. No se apresura porque no ve razón para hacerlo; el mundo, desde su perspectiva, no requiere urgencia.
Gobernado por el elemento Agua, el flemático posee una naturaleza que fluye y se adapta. Así como el agua encuentra su nivel y llena pacientemente cualquier recipiente, el flemático se adapta a las circunstancias sin perder su esencia. Su fortaleza no está en la resistencia activa sino en la persistencia pasiva: como el agua que erosiona la roca más dura a través de la constancia, no de la fuerza.
"El flemático tiene dentro de sí una fuente de paz que el mundo moderno ha olvidado que existe. Nuestra tarea no es agitarlo, sino ayudarlo a compartir ese regalo con un mundo que desesperadamente lo necesita."
— Rudolf Steiner, Conferencias sobre EducaciónCaracterísticas Fundamentales
Fortalezas
Serenidad inquebrantable, paciencia, confiabilidad, diplomacia natural, capacidad de mediación, estabilidad emocional, lealtad duradera.
Desafíos
Tendencia a la pasividad, resistencia al cambio, dificultad para tomar iniciativa, apatía, procrastinación, falta de entusiasmo visible.
En el Cuerpo
Constitución redondeada, movimientos lentos y fluidos, expresión calmada, voz suave y pausada, tendencia a la retención de líquidos.
En el Alma
Vive principalmente en las sensaciones físicas de bienestar. Busca comodidad y armonía. Procesa el mundo lentamente pero con profunda integración.
El Niño Flemático en el Aula Waldorf
El niño flemático presenta un desafío único para el educador: ¿cómo motivar a alguien que parece perfectamente contento sin motivación externa? La respuesta de la pedagogía Waldorf es sorprendente: a través del aburrimiento. No un aburrimiento cruel, sino el aburrimiento natural que surge cuando el flemático está rodeado de otros flemáticos.
Steiner recomendaba sentar juntos a los niños flemáticos. Eventualmente, su propia pasividad reflejada en otros los despertará. Se aburrirán de su propio aburrimiento y buscarán algo más estimulante. Este despertar debe ser gradual y respetuoso del ritmo interno del flemático.
"El flemático necesita ver su propia naturaleza reflejada en otros para despertar. Cuando se ve a sí mismo desde afuera, algo en él dice: '¿Es esto realmente todo?' Y entonces comienza a moverse."
— Rudolf Steiner, El Estudio del HombreEs crucial no confundir la calma del flemático con falta de inteligencia o capacidad. Dentro de esa aparente pasividad puede existir una mente aguda que simplemente no ve la necesidad de demostrar constantemente su actividad. El maestro sabio aprende a apreciar la profundidad que existe bajo la superficie tranquila.
"El flemático que encuentra algo que verdaderamente le importa se convierte en una fuerza imparable. Su persistencia es legendaria; su constancia, inquebrantable. La clave es encontrar aquello que despierte su interés genuino."
— Rudolf Steiner, Antroposofía en la Vida Diaria