Raíces en la Medicina Griega
La teoría de los temperamentos nace en la Grecia antigua, en un tiempo donde medicina, filosofía y cosmología formaban un todo indivisible. Los pensadores helénicos observaban el universo como un organismo vivo, regido por principios que se manifestaban tanto en las estrellas como en el cuerpo humano. Esta visión holística dio origen a una de las teorías más influyentes de la historia: la doctrina de los cuatro humores.
Hipócrates de Cos (460-370 a.C.), considerado el padre de la medicina occidental, fue quien primero sistematizó estas observaciones. En su tratado "Sobre la Naturaleza del Hombre", Hipócrates propuso que la salud dependía del equilibrio entre cuatro fluidos corporales fundamentales: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. Cada humor correspondía a un elemento de la naturaleza y a cualidades específicas de calor, frío, humedad y sequedad.
"El cuerpo del hombre contiene sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Estos constituyen la naturaleza de su cuerpo, y a través de ellos siente dolor o goza de salud."
— Hipócrates, Sobre la Naturaleza del HombreLos Cuatro Elementos y Humores
La correspondencia entre elementos cósmicos y humores corporales revelaba una profunda intuición sobre la unidad entre macrocosmos y microcosmos. Los griegos comprendieron que las mismas fuerzas que animaban el universo exterior operaban también en el interior del ser humano.
Fuego
Bilis Amarilla
Caliente y seco. Asociado al verano, la juventud y la energía vital que impulsa a la acción.
Aire
Sangre
Caliente y húmedo. Vinculado a la primavera, la infancia y la vitalidad expansiva del ser.
Tierra
Bilis Negra
Frío y seco. Relacionado con el otoño, la madurez y la tendencia a la interiorización.
Agua
Flema
Frío y húmedo. Conectado al invierno, la vejez y la calma que precede a la renovación.
La Síntesis de Galeno
Cinco siglos después de Hipócrates, Galeno de Pérgamo (129-216 d.C.) amplió y sistematizó la teoría humoral, vinculándola explícitamente con tipos de personalidad. Galeno observó que el predominio de un humor sobre los demás no solo afectaba la salud física, sino que determinaba el carácter y la disposición anímica de cada individuo.
Fue Galeno quien acuñó los términos que aún utilizamos hoy: colérico (de cholé, bilis), sanguíneo (de sanguis, sangre), melancólico (de melas cholé, bilis negra) y flemático (de phlegma, flema). Su obra "De Temperamentis" estableció las bases de una psicología que perduraría durante más de mil quinientos años.
"El temperamento del alma sigue al temperamento del cuerpo. Quien desee conocer el carácter de un hombre, que observe primero la constitución de su cuerpo físico."
— Galeno, De Temperamentis