Naturaleza del Colérico
El temperamento colérico se manifiesta como una fuerza de la naturaleza. Desde la infancia, el niño colérico muestra una presencia poderosa: camina con paso firme, habla con convicción y enfrenta el mundo con una determinación que puede resultar asombrosa para quienes lo rodean. Su mirada es directa, penetrante, y su postura corporal revela siempre una disposición hacia la acción.
El elemento Fuego que gobierna este temperamento no es un fuego destructivo, sino transformador. Así como el fuego convierte la materia bruta en energía y luz, el colérico posee la capacidad innata de transformar las situaciones, movilizar a otros y convertir las ideas en realidad. Su calor interior puede inspirar y motivar, pero también puede quemar si no se canaliza adecuadamente.
"El niño colérico quiere conquistar el mundo. No le basta con observarlo o comprenderlo; necesita transformarlo según su voluntad. El educador debe darle objetivos dignos de su fuerza."
— Rudolf Steiner, Conferencias sobre EducaciónCaracterísticas Fundamentales
Fortalezas
Liderazgo natural, determinación, coraje, capacidad de decisión, energía inagotable, visión clara de objetivos, capacidad de inspirar a otros.
Desafíos
Impaciencia, tendencia a la ira, dificultad para delegar, autoritarismo, falta de empatía en momentos de estrés, necesidad de control.
En el Cuerpo
Constitución robusta, movimientos decididos y rápidos, mirada penetrante, voz fuerte y clara, tendencia a la tensión muscular.
En el Alma
Vive intensamente en la voluntad. Sus emociones son fuertes pero breves. Procesa el mundo a través de la acción y la transformación.
El Niño Colérico en el Aula Waldorf
En la pedagogía Waldorf, el maestro que trabaja con niños coléricos debe primero ganarse su respeto. El colérico no sigue a quien percibe como débil o indeciso. Necesita ver en su educador una autoridad legítima, alguien que demuestre competencia y firmeza, pero también justicia y coherencia.
El niño colérico aprende mejor cuando puede canalizar su energía hacia metas significativas. Las tareas deben presentarse como desafíos dignos de su esfuerzo. Decirle "esto es muy difícil, pero creo que tú puedes lograrlo" activará su naturaleza competitiva de manera positiva.
"Para el colérico, debemos crear obstáculos que merezcan ser superados. Su alma se fortalece no evitando las dificultades, sino enfrentándolas con su fuego interior."
— Rudolf Steiner, El Estudio del HombreEs fundamental que el colérico experimente las consecuencias naturales de sus actos. Cuando actúa impulsivamente y las cosas no salen bien, no debemos protegerlo de esa experiencia. El colérico aprende profundamente del fracaso, siempre que se le permita levantarse y volver a intentarlo.